|
REVISTA
MENSAJERO TURISTICO 12 DE JUNIO DE 2006
REPORTAJE
“La
Ciudad necesita urgente un centro de convenciones”
¿Cuáles
son los proyectos turísticos más importantes que hoy
se discuten en la legislatura porteña?
La reforma de la ley general de Turismo, la ley 600, que
necesita un cambio porque ya se ha sancionado una ley
Nacional de Turismo en el Congreso de la Nación. Por lo
tanto, tenemos que adecuar la ley de la Ciudad. Buenos
Aires va camino a convertirse en un destino de primer
nivel en la región, y el turismo es la primera
industria en la ciudad de Buenos Aires. Otro proyecto
que se está avaluando es la Ley de Guías, que hay que
reglamentar, pero la propia comunidad de guías y el
Gobierno están pidiendo algunas aclaraciones y
modificación de algunos conceptos. También estamos
tratando una ley muy importante, que es la de
alojamiento. Esto implica determinar los tipos y la
categorización de los alojamientos, buscando llegar a
un estándar que garantice servicios de excelencia.
Hace unos días viajé a Alemania para una exposición
sobre turismo vinculado a las convenciones, los
congresos, exposiciones. Desde esa y otras experiencias,
creemos que el Gobierno de la Ciudad tiene que construir
urgentemente un centro de convenciones a nivel
internacional, con una capacidad de, por lo menos, 5.000
personas. Esto tiene que ser una inversión pública
porque el sector privado no puede desarrollar una
inversión de esta magnitud. Esto es muy importante
porque se va a dinamizar la actividad turística y tendría
un impacto muy fuerte en la actividad gastronómica y
hotelera. Esa inversión se devolvería mediante los
impuestos que genera la actividad y el desembolso que
hacen esta clase de turistas, que son de máximo nivel
económico con una alta propensión al gasto. Este
centro podría estar ubicado en el sur de la Ciudad, en
la zona portuaria, cerca de la Isla de Marchi. Esta
iniciativa da la posibilidad dehacer la construcción
con un alto nivel arquitectónico, que podría servir
para ser un símbolo para la Buenos Aires del futuro.
Este centro tendría que tener un predio ferial anexo,
para que se puedan organizar ferias del sector. Basta
ver por ejemplo lo que hizo la ciudad de Vancouver con
su centro de convenciones, que construyó un edificio
que hoy resulta emblemático.
¿Por qué piensa que debe ser una inversión netamente
pública?
Porque es una inversión de mucha magnitud que cuesta
instalar, y además tendríamos que competir con 50 o 60
ciudades de todo el mundo que ya tienen estos centros de
convenciones. Nosotros vamos a recuperar el dinero a
través de las actividades paralelas que se desarrollarían,
el cobro los impuestos y la generación de puestos de
trabajo. En Alemania me decían que no podían creer que
Buenos Aires no tuviera un centro de convenciones a
nivel internacional. La mayoría de los centros están
en el hemisferio norte, y en el sur sólo hay uno en
Brasil y otro en Sudáfrica. Una ciudad como Buenos
Aires, capital del único país de Latinoamérica que
tiene premios Nobel en ciencia, que tiene 32
universidades y es una ciudad segura que es un centro
cultural y comercial del cono sur. También sería una
buena oportunidad para limpiar la vergüenza nacional,
el Riachuelo.
¿Cuanto tardaría en concluirse ese proyecto?
Tenemos la inteligencia, los técnicos, los obreros que
necesitan el trabajo, y 1.500 millones de pesos en el
Banco Ciudad. Es imposible que no haya una razón para
no hacerlo. Tiene que haber una política de Estado a
20, 30 años, no pensar en 15 días y hacer
especulaciones. Para darle trabajo a la gente, hay que
incrementar a la primera industria que tiene la Ciudad,
que es el turismo.
¿Cuál es su visión general de la industria turística?
¿Qué cosas a su criterio deberían mejorar?
El crecimiento del turismo permite descubrir que los
argentinos somos capaces de trabajar en equipo,
capacitarnos y concentrarnos en el trabajo, aprovechando
tanto una ventaja comparativa como competitiva. Cuando
se da todo esto podemos decir que la Argentina puede
competir de igual con cualquier país. En Alemania,
todos los europeos que conocieron Buenos Aires me decían
que no veían la hora de volver. Estaban encantado con
la la cultura, la música, el teatro Colón, el buen
trato. Más allá de la ventaja del tipo de cambio, ha
quedado demostrado que cuando los argentinos nos unimos
somos capaces de figurar en los primeros puestos. Los
mejores años para el turismo en la Argentina son los
que están por venir.
¿Cuál es su opinión respecto a la falta de una política
aerocomercial?
Es el punto más grave de la actividad, si bien la
industria aero-comercial mundial está pasando por un
período de crisis. Alrededor del 26 por ciento de los
costos de las líneas aéreas están influenciados por
el precio del combustible, que están en pleno nivel de
ascenso. Como se reveló hace algunos días, la
industria aeronáutica cierra con un déficit del orden
de los 3.300 millones de dólares, y en el año anterior
el déficit fue de 2.300 millones. Pero la Argentina
tiene que tener una política aerocomercial que compense
su lejanía del resto del mundo. Por lo tanto es un
punto a resolver en forma estratégica. Y además, más
allá del turismo, un país como el nuestro, con pocos
habitantes y con una longitud tan extensa, y con
ciudades tan dispersas, tiene al avión como un aliado
para que el territorio esté integrado. La política
aeroco-mercial tiene que ser seria, estratégica, a
largo plazo y que sea una política de Estado,tanto por
el crecimiento económico del turismo, como de la
integración poblacional.
¿No le parece contradictorio que el subsecretario de
política aero-comercial sea a la vez secretario general
de APTA, uno de los gremios más com-bativos de Aerolíneas
Argentinas, aunque tenga licencia actualmente?
No es conveniente. El señor Cirielli, o cualquier
ciudadano argentino, cuando están en un cargo público,
tiene que estar a favor a los intereses del Estado,
tiene que ser un funcionario que esté pendiente del día
a día, pero con una visión a mediano y largo plazo.
Porque no está en un cargo menor, y no puede estar
decidiendo cuestiones en funciones de intereses
gremiales, que serán muy legítimos, pero que tiene que
defender un secretario General en su carácter gremial y
exclusivamente dedicado a eso. Y un subsecretario debe
estar dedicado a los intereses del Estado. No es bueno
que en una misma persona coincidan los dos intereses,
porque cuando pasa eso, generalmente pierden los
intereses del Estado.
¿Qué opinión le merece el proyecto de construcción
de un Centro de Convenciones en La Rural Predio Ferial?
Yo entiendo que la Ciudad, por su extensión, pueden
convivir dos centros. El de La Rural sería más chico,
por lo tanto se harían convenciones de 1.500 personas
aproximadamente. El que proponemos es de con capacidad
para 5.000. Por eso podrían coexistir tranquilamente.
Lo que pasa es que en el de La Rural sería un
emprendimiento privado, y no es fácil llevarlo a cabo.
Aunque La Rural ya tiene una serie de negocios
instalados que podrían hacer viable este proyecto.
¿Cree que hoy la infraestructura de la Ciudad de Buenos
Aires es suficiente para satisfacer la demanda del
turismo receptivo o deberían gene-rarse mayores plazas
hoteleras?
La inversión en gastronomía y hotelería ha sido muy
grande en la Ciudad de Buenos Aires. Por supuesto que a
los empresarios no les gusta que haya mucha competencia,
y van a manifestar que la actual capacidad de la
industria es la adecuada. Pero yo creo que están para más.
¿Qué opinión le merece que haya hoteles del sur del
país que cobran tarifa en dólares a extranjeros y en
pesos a argentinos?
Lo mejor es que la tarifa sea única, que no haya
discriminación entre nacionales y extranjeros. Es
conveniente tener tarifas similares porque a la larga
eso al turista le puede causar una mala impresión, por
más que para él la diferencia en dólares no sea
mucha, a la gente no le gusta que se la discrimine. Tal
vez, si quisiéramos compensar al turismo nacional,
tendríamos que pensar en un sistema más creativo. Pero
una discriminación por tarifas, genera una sensación
de rispidez al turista. Es como si en el Tortoni dos
personas pidieran una gaseosa y al que habla francés se
le cobrara tres dólares y al argentino tres pesos: por
mas que no sea muy caro para el extranjero, crea
malestar.
¿Qué opina de la política de conge-lamiento de
precios en el sector turístico impulsada por el
Gobierno Nacional?
Soy enemigo en la intervención del Estado en materia de
fijar precios. Es una herramienta de muy corto plazo, y
no la comparto desde un punto de vista filosófico. Si
me ponen ante una situación extrema, como una estampida
inflacionaria, yo puedo entender la medida, pero sólo
en ese contexto. Mantenerla en el tiempo es como poner
una olla en el fuego, taparla a presión, y subir el
gas. El día que no de para más, va a estallar esa
olla. Esas políticas, está históricamente demostrado,
no sirven.
¿Y que habría que hacer con los empresarios que se
abusan con el cobro de tarifas?
El gobierno tiene más de un mecanismo para atacar esos
atropellos. Tenemos una Secretaría de Defensa del
Consumidor a nivel nacional. En la Ciudad de Buenos
Aires, cuando hay una situación de abusos, o de mercado
dominante, hay leyes para contrarrestarla. Pero la
fijación de precios por decreto no sirve en una economía
de oferta y demanda.
¿Por qué cree que se demora tanto la reglamentación
de la Ley Nacional de Turismo?
Se trata de una ley muy compleja, y entiendo que las
autoridades nacionales lo que están buscando es una
nivel de consenso entre los funcionarios y los actores
del sistema. Pero es necesario que las autoridades hagan
una esfuerzo para reglamentarla lo antes posible, aunque
al ser una ley de alto impacto, no me parece mal que se
estén demorando para hacer consultas. Si bien es muy
difícil poner una fecha límite, creo que antes de fin
de año tiene que estar reglamentarla.
¿Cuáles son los grandes desafíos de aquí a la
finalización del año 2006?
El bus Turístico, el Centro de Convenciones, mejorar la
seguridad de nuestra Ciudad, para que sea una de las más
seguras de Latinoamérica. Tener una Instituto de
Promoción Turística sería sumamente beneficioso. Y el
Estado tendría que revisar los presupuestos a las áreas
públicas relacionadas al turismo y reforzarlos. Y
fomentar el turismo social, que ayuda a mejorar la
cultura de un pueblo. Tenemos que abrir los programas
turísticos a otras zonas de la Ciudad, porque está muy
centralizada la oferta de la industria turística.
En primera persona
“Nací en la provincia de Mendoza en 1963, estoy
casado, tengo un hijo. Soy abogado egresado de la
Universidad de Buenos Aires, con una maestría en
Integración Económica y Mercosur de la Universidad de
Ciencias Empresariales y Sociales. También trabajo como
docente en la carrera de Turismo de la Universidad de
Lanús. En lo que se refiere a mi actividad pública,
soy presidente de la Comisión de Turismo y Deportes,
vicepresidente de la Comisión de Ecología, y vocal en
la Comisiones de Seguridad, Educación, Justicia, y Obra
Pública. Soy diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires por el Partido Propuesta Republicana, el espacio
político de Mauricio Macri”.
Bus Turístico, la cuenta pendiente
¿Por qué afirma que crear un Bus Turístico es
fundamental para la ciudad?
Este tema me tiene muy preocupado porque ya se han hecho
dos licitaciones que han caído, donde hay inclusive
problemas entre grupos de empresarios. Creemos que es
imprescindible que la ciudad cuente con un bus turístico
y creemos que las autoridades deben resolver esta
situación. Nosotros vemos que hay una demora y una
falla por parte del Poder Ejecutivo, porque los procesos
que han llamado a licitación tuvieron miles de
inconvenientes y no se han concretado. Y todas las
ciudades más importantes del mundo tienen un transporte
de estas características. No puede ser que hayamos
pasado cinco años con dos licitaciones caídas y que no
esté funcionando. Eso es un verdadero crimen.
|