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Prensa

MAR 11.07.2006
EL MAYOR
POLIDEPORTIVO PUBLICO PORTEÑO SE INAUGURO HACE 25 AÑOS Y FUE
MODELO EN SUDAMERICA
El Parque Sarmiento está en total abandono y
sin plan de recuperación
Tiene 70 hectáreas
en Saavedra y costó 25 millones de dólares. Hoy, sus dos
piletas olímpicas están sepultadas por hierros oxidados y
por todos lados reina la basura. En el Gobierno dicen que no
hay plata.
En
el gimnasio cubierto, cuyo piso era comparado con las canchas
de básquetbol de la NBA, hay un enorme charco de agua oscura
y una alfombra de cristales pulverizados. Más allá están
las dos piletas olímpicas: una tiene rajaduras y la otra está
llena de un líquido espeso que apenas deja ver, al fondo,
algunos artefactos de hierro oxidados. Las imágenes son de
tal destrucción que parecen de guerra; de hecho, los
empleados de Parque Sarmiento se refieren a esa zona como "Kosovo".
El resto del desolador panorama ofrece, entre otras
postales: un lago artificial de 25.000 metros cuadrados
clausurado, protegido por un alambre; un anfiteatro y una
pileta de saltos ornamentales, en estado de abandono; un
driving de golf, con montañas en las que se mezclan tierra,
escombros y basura; vestuarios que en su mayor parte no tienen
duchas ni canillas; canchas de fútbol en las que no se ve ni
una mancha de césped ni una línea marcada, salvo tres que
son utilizadas para entrenamientos por clubes del ascenso, que
son los que las mantienen.
Esa es la realidad hoy del Parque Sarmiento, el mayor
polideportivo público de la Ciudad de Buenos Aires, obra
modelo en Sudamérica cuando se inauguró, hace 25 años, a un
costo de 25 millones de dólares. Son casi 70 hectáreas,
sobre la avenida Balbín y General Paz.
En 1991 el Parque fue entregado por el entonces intendente
Carlos Grosso a una empresa que utilizó sus piletas olímpicas
para recitales de rock y que hasta puso un circo. En
avanzado estado de deterioro, el lugar fue clausurado
en 1998 y el Gobierno de la Ciudad lo recuperó a comienzos de
2000, por la vía judicial. Entonces se hizo una espectacular
fiesta con fuegos artificiales y rayos láser,
encabezada por el entonces presidente, Fernando de la Rúa, y
su candidato a jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. Ese día se
prometió que el lugar recuperaría su antiguo esplendor.
Desde entonces, casi nada ha cambiado en el Parque Sarmiento,
que a pesar de todo se llena de gente cada fin de semana,
cuando hay buen tiempo. En realidad, la mayor parte de los
visitantes lo utilizan como un espacio verde, para ir
con los chicos (hay una sola área de juegos infantiles
habilitada) y tomar un poco de aire. Tan generosos son los
espacios y la naturaleza del parque, de casi 7.000 metros
cuadrados, que aún en medio del descuido quedan lugares que
se pueden disfrutar. Entre ellos figuran unas pocas canchas de
tenis, tres piletas durante el verano y algunos sectores de
parrillas y mesas.
El nuevo subsecretario de Deportes porteño, Claudio Andrilli,
que asumió hace sólo dos meses, admitió a Clarín
que la realidad del Parque Sarmiento es "tristísima",
pero dijo que no existe en este momento ninguna iniciativa
para ponerlo nuevamente en condiciones. "No podemos
proyectar nada en primer lugar porque no hay plata prevista en
el presupuesto. Además, no tendría sentido reconstruir el
Parque Sarmiento si antes no definimos una política
deportiva", dijo el funcionario.
Desde la Legislatura, el presidente de la Comisión de
Deportes, el macrista Marcelo Godoy, comentó a este diario
que "el presupuesto anual del área, que es de 42
millones de pesos, no alcanza ni siquiera para pagar los
sueldos. Esto, en una Ciudad que gasta 7.600 millones en
total".
El nuevo director del Parque, Francisco Monzón, contó que
tiene un proyecto para construir nuevamente un gimnasio
cerrado y recuperar el anfiteatro, para que nuevamente pueda
recibir espectáculos. Sin embargo, parece demasiado ambicioso
para un gigantesco espacio sometido hoy al vandalismo,
ya que su custodia está a cargo de menos de 10 agentes de una
empresa de seguridad privada.
Inician
reparaciones en 14 centros
Además del Parque Sarmiento, que es el más grande, la Ciudad
de Buenos Aires tiene otros dos centros deportivos públicos
importantes (los Parques Avellaneda y Chacabuco) y 12
polideportivos. El estado de la mayor parte de ellos es precario
y las actividades que se desarrollan allí chocan también
contra la realidad social porteña.
En el parque Pereyra, que queda sobre la avenida Vélez
Sarsfield, en Barracas, uno de los profesores contó a Clarín:
"Acá casi todos los chicos que vienen son de una villa
que está a dos cuadras. Y más que enseñarles deportes
tenemos que darles la merienda, porque la mayoría llega con
mucha hambre". En el Parque Pereyra prácticamente no hay
elementos deportivos y todas las instalaciones están en
estado de deterioro avanzado.
Tanto el asesor tutelar ante los Tribunales porteños, Gustavo
Moreno, como la Defensora del Pueblo Adjunta, Graciela Muñiz,
han denunciado irregularidades edilicias y problemas de
seguridad en los polideportivos. "Yo pedí el cierre
deportivo de varias instalaciones. El caso más grave es del
Parque Martín Fierro, en Boedo, donde ha habido
desprendimientos de mampostería", dijo Muñiz. Moreno
apuntó especialmente al estado de las piletas.
A raíz de esos informes, contó a este diario el nuevo
subsecretario de Deportes, Claudio Andrilli, el Gobierno hará
ahora reparaciones. "La realidad es que tanto
Moreno como Muñiz tienen razón. En los polideportivos hay
cables expuestos, ins talaciones que no cumplen las medidas
contra incendios y muchos problemas", dijo el
funcionario.
Andrilli dijo que el Gobierno porteño invertirá 3
millones de pesos en las obras, que "serán licitadas
rápidamente, por el procedimiento de emergencia, de modo que
todo pueda estar terminado para el verano, cuando empiezan las
colonias".
Daniel
Gutman
dgutman@clarin.com
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