|
CARLOS
PELLEGRINI
A
CIEN AÑOS DE SU MUERTE
Hace
exactamente 100 años moría Carlos Pellegrini. No fue
uno más entre los ex presidentes. Creador del Banco
Nación, defendió el voto universal en una época que
el fraude era la norma. Por eso y otras tantas cosas
vale recordar y reivindicar a este prócer olvidado.
por
MARCELO GODOY
El
17 de julio de 1906, hace cien años, moría, a los 60,
uno de los más brillantes estadistas de nuestra
república: el porteño Carlos Pellegrini. Abogado,
soldado, periodista, legislador, Diputado Nacional,
Senador Nacional, Ministro de Guerra, Vicepresidente de
Miguel Juárez Celman y Presidente de la Nación, al
sucederlo luego tras su renuncia. Pellegrini era a la
vez un hombre culto y campechano, políglota y de
intensa actividad social, leía a los clásicos y
gustaba de las carreras de caballos. Entre sus obras se
encuentra la fundación del Jockey Club. Don Carlos
Pellegrini se destacó como intelectual y político,
conciliador y acuerdista, tuvo un rol fundamental en el
proceso de consolidación de las instituciones
republicanas en la Argentina. Ya desde muy joven, cuando
escribe su tesis doctoral, se manifiesta como un gran
demócrata al sostener el sufragio universal –
entendiendo que éste protegía a las clases
desposeídas – y anticipaba la importancia del voto
femenino, logros que se concretaron en la presidencia de
Sáenz Peña y Perón, respectivamente. La visión de la
Argentina que tenía Pellegrini era la de un país
próspero, basado en su pujanza productiva y creadora y
enel desarrollo de una industria nacional, en la que
ponía un especial énfasis y que el se encargó |
de
impulsar. También sostenía la importancia de la
integración con todos los países. Político de
destacada actuación, comienza su carrera en 1872 al ser
electo legislador en Buenos Aires, cuando la ciudad aún
no era Capital de la república. Llegó al Congreso en
1873 como diputado nacional donde completará un
período en el que se destacará por su oratoria y su
claridad de conceptos. En el parlamento se manifestó
partidario de la libertad de enseñanza y se mostró
como un vehemente defensor de la industria nacional.

De allí que hoy se lo
reconozca como el padre de la industria nacional. No era
un liberal de aquellos que creen que el estado no debe
ocuparse de nada, sino que creía que el estado debía
estar presente cuando los intereses de la nación lo
requerían. Por ello sostenía que el gobierno debía
proteger la industria nacional. Siendo Presidente,
nacionalizó la empresa de Obras Sanitarias, que había
sido privatizada por Juárez Celman. La grandeza de este
prócer se agiganta con el paso de los años. Su visión
de estadista la vemos en la vigencia que mantienen sus
ideas y proyectos. El Puerto de Buenos Aires, que
inauguró siendo Vicepresidente, y que hoy debemos
resolver su situación, en atención al nuevo estatus de
la Ciudad de Buenos Aires. La educación, en la que
compartía el pensamiento sarmientino de enseñanza li-
CARLOS PELLEGRINI: Fue presidente de los argentinos y un
gran defensor del voto universal cuando el fraude era
norma.bre. Durante su presidencia se creó la Escuela
Superior de Comercio y sostuvo la necesidad de la
enseñanza primaria obligatoria; el sistema electoral,
cuestión sobre la que desarrolló su tesis doctoral,
bregando por el voto universal, que |
lo
circunscribía a los alfabetos, pero con la enseñanza
obligatoria se irían aumentando los padrones; el empleo
como motor del bienestar del pueblo; la seguridad
jurídica para alentar las inversiones, con este fin
creó la Caja de Conversión y el fomento y protección
de la industria nacional, para ello creó el Banco
Nación. Pero, como decía Paul Groussac, Pellegrini
“… lo que de veras poseía en grado eminente,
además del temple moral adaptado a cualquier evento,
era el concepto inmediato de la situación, la facultad
de percibir y plantear el problema del día, con la
visión fulgurante de la solución posible y casi
siempre acertada …”. Por causa de los descalabros
del gobierno de Juarez Celman, que provocaron la crisis
económica de 1890 y las acusaciones de mal desempeño
que lo obligaron a renunciar, Pellegrini, que era
vicepresidente, debió asumir como Presidente y aplicar
medidas de austeridad para potenciar la actividad
económica y promover la industrialización. En dos
años pudo sacar al país de la crisis y permitió la
realización de elecciones libres en la Capital lo que
posibilitó la elección como senadores de Aristóbulo
del Valle y Leandro N. Alem. Para terminar quiero
destacar, una frase pronunciada por Pellegrini el 25 de
agosto de 1905, ante la juventud de su partido, y que
refleja su pensamiento sobre la situación de la
Argentina: “Pero su concepto como Nación no crece
cual debiera y asoman a veces dudas hirientes sobre su
capacidad política; porque no se descubren ni se
vislumbran esas grandes cualidades morales, esos grandes
ideales, que son como las alas poderosas con que los
pueblos se elevan a las cumbres luminosas y toman allí
asiento entre los grandes pueblos de la historia…”,
veo en estas palabras un legado que considero debemos
asumir, pues aún hoy la visión es la misma. Considero
de toda justicia, que la Ciudad de Buenos Aires rinda
tributo a uno de sus hijos más preclaros al cumplirse
el centenario de su fallecimiento.
Marcelo Godoy
es diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires |