Daniel Gutman
Las escuelas
privadas porteñas deberán contar con un docente
que actúe como referente de seguridad,
elaborar un plan de autoprotección para afrontar
situaciones de riesgo y realizar actividades que
contribuyan a la formación de una cultura
preventiva entre sus alumnos. Así lo establece
una ley aprobada por la Legislatura, que fija para
las escuelas privadas reglas de seguridad
parecidas a las ya establecidas desde 2005 para
las estatales. La norma refleja el lugar
importante en la agenda pública que tomó la
cuestión de la seguridad desde la tragedia de
Cromañón, en diciembre de 2004.
En el caso de las privadas, de todos modos, se
había empezado a hablar de la necesidad de
actualizar la normativa desde setiembre de ese
año, cuando Amparo Alfonsín, nieta de Raúl
Alfonsín, murió tras un accidente con una
puerta de vidrio en el colegio Jesús María, de
Barrio Norte.
Aproximadamente la mitad de los alumnos de la
Ciudad concurren a escuelas privadas. Son en
total 321.499, que concurren diariamente a 850
edificios escolares donde funcionan 1.567
colegios, según datos del Ministerio de Educación
local.
"Esta ley era muy necesaria para darle un esquema
de previsibilidad a la cuestión de la seguridad en
las escuelas. Yo no diría que las escuelas
privadas son en general inseguras, pero hay
situaciones puntuales que deben mejorarse,
porque los estándares de seguridad actuales son
distintos a los de cuando la mayoría de los
edificios fueron inaugurados. Hay escuelas que
tienen 120 años de antigüedad o más", dijo a
Clarín Luis Liberman, director de Educación de
Gestión Privada.
Entre las novedades que ofrece esta ley,
denominada "Régimen de Escuelas Seguras de Gestión
Privada", figura la creación de un fondo
especial de financiamiento para obras de
infraestructura edilicia. "Por supuesto que hay
muchas escuelas de alto nivel que no tienen
problemas de seguridad. Pero hay otras privadas
adonde concurren chicos de bajos recursos, que tal
vez no están bien y no tienen dinero para
arreglos. De lo que se trata es de que no sólo
sean seguras las escuelas de los ricos", dijo
el diputado Marcelo Godoy, que consensuó el
proyecto con el Gobierno porteño.
En el Ministerio de Gobierno aseguran que en el
curso del último año fueron controladas todas las
escuelas privadas de la Ciudad y que entre las
irregularidades más encontradas figuraron la
ausencia de habilitación, la inexistencia de plan
de evacuación, la existencia de vidrios
astillables en lugares de riesgo, la falta de
tratamiento ignífugo en materiales combustibles,
la instalación de estufas antirreglamentarias y
sin ventilación, el exceso de alumnos respecto
de la cantidad permitida y la ausencia o
deficiencia de matafuegos.
Justamente, a propuesta del Ministerio de
Gobierno, las escuelas privadas figuran entre los
establecimientos críticos para los cuales la
Legislatura acaba de agravar las sanciones
previstas en el Código de Faltas, por
violación a las normas de seguridad. Por ejemplo,
por ausencia de matafuegos se estableció una multa
de hasta $ 50.000. Y también se fijó la
posibilidad de una clausura de hasta 180 días para
el establecimiento que tenga tres sanciones por
esta falta en el período de un año.
La norma de Escuelas Seguras ordena a los
Ministerios de Gobierno y Educación a conformar
una Unidad Ejecutora, que entre otras funciones
deberá elaborar un Plan Básico para seguir en
situaciones de emergencia y preparar los cursos de
capacitación para los referentes de seguridad.


Así
lo determina una ley aprobada por la Legislatura. Habrá
docentes a cargo de la seguridad que serán capacitados
por la Comuna. Y financiamiento para los arreglos
necesarios. Este año hubo 86 clausuras.