CARLOS PELLEGRINI , A CIEN AÑOS DE SU MUERTE

 

Por Marcelo Godoy

 

El 17 de julio de 1906 , hace exactamente cien años moría, uno de los más brillantes estadistas de nuestra república, el porteño Carlos Pellegrini.

Abogado, soldado, periodista, legislador por la Ciudad de Buenos Aires, cuando aún no era la Capital de la República, Diputado Nacional, Senador Nacional, Ministro de Guerra, Vicepresidente y Presidente de la Nación, era a la vez un hombre culto y campechano, políglota y amante de las carreras de caballos.

Don Carlos Pellegrini fue una figura política fundamental en el proceso de consolidación de las instituciones republicanas en la Argentina y además el precursor de las ideas industrialistas en Argentina.

La visión de la Argentina que tenía Pellegrini era la de un país próspero, basado en su pujanza agroganadera y en el desarrollo de una industria nacional, que el se encargó de impulsar.

Hombre de destacadísima actuación pública, comienza su carrera política en 1872 al ser electo legislador en la provincia Buenos Aires para luego llegar al Congreso en 1873 como diputado nacional donde completará un período en el que se destacará por su excelente oratoria y su claridad de conceptos. En el parlamento se manifestó partidario de la libertad de enseñanza y se mostró como un vehemente defensor de la industria nacional

El paso de los años no hace más que ratificar la grandeza de este prócer, ya que temas de los que él se ocupaba mantienen plena vigencia, como el Puerto de Buenos Aires, que inauguró siendo Vicepresidente, y que hoy debemos resolver su situación; la educación, en la que compartía el pensamiento sarmientino de enseñanza libre; el sistema electoral, cuestión sobre la que desarrolló su tesis doctoral; el empleo como motor del bienestar del pueblo; la seguridad jurídica para alentar las inversiones, con este fin creó la Caja de Conversión y el fomento y protección de la industria nacional, para ello creo el Banco Nación.

No era ajeno a su pensamiento la importancia de la integración y el mantenimiento de buenas relaciones con las demás naciones del mundo.

Por causa de los descalabros del gobierno de Juarez Celman, que provocaron la grave crisis económica de 1890 y las acusaciones de corrupción y mal desempeño que lo obligaron a renunciar, Pellegrini, que era vicepresidente, debió asumir la responsabilidad de conducir los destinos de la República. Como Presidente de la Nación aplicó medidas de austeridad para potenciar la actividad económica general y promover una sólida industrialización.

Quiero destacar además su preocupación por la calidad institucional, y para ello quiero reproducir algunas de sus palabras en la Cámara de Diputados el 9 de marzo de 1906, pocos meses antes de morir, palabras que hoy tienen plena vigencia: “...Nos falta algo esencial: ignoramos las prácticas y los hábitos de un pueblo libre y nuestras instituciones escritas son sólo una promesa o una esperanza".                                 

Considero de toda justicia, que la Ciudad de Buenos Aires rinda tributo a uno de sus hijos más preclaros al cumplirse el centenario de su fallecimiento.

 


Cobertura de Prensa


En el centenario de su muerte
Honraron a Carlos Pellegrini


OTRA VEZ JUNTOS
Scioli y Telerman participaron del homenaje a Pellegrini


CARLOS PELLEGRINI
A CIEN AÑOS DE SU MUERTE

 


La Foto
Así es el destino

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